acondiciona tus cuerpo para los maravillosos cambios hormonales y fisiológicos por llegar y para los retos físicos del cuidado de tu bebé

Pilates para embarazadas

El Pilates en la gestación, es totalmente aconsejable, una mujer embarazada no es una mujer enferma!!!, simplemente es una mujer embarazada y cómo tal debe cuidarse un poquito más. El Método Pilates ha desarrollado una forma específica de trabajar con este colectivo ya que hay posturas y movimientos que jamás deben incluirse en el trabajo con una embarazada. En este sentido, un auténtico profesional no tomará nunca una nueva cliente en el primer trimestre de embarazo!!! Otro caso es la persona que viene ya trabajando con el E.P. El Pilates es entonces la mejor preparación para el embarazo: acondicionará el cuerpo para el aumento de peso y los retos del cuidado del bebé y su incidencia en trenes superior e inferior; preparará el suelo pélvico para el aumento de peso, el alumbramiento y el sexo; prevendrá dolores de espalda y problemas sacroiliacos.

Los profesionales del E.P. sabemos que no hay dos personas iguales. Esta máxima, no es diferente en el colectivo de mujeres embarazadas, aunque las una esa situación tan especial. La verdadera misión del E.P. aquí, mas allá del trabajo físico, es acompañarla en los diferentes cambios que se producen en el periodo de gestación. La mujer embarazada, está pasando por una experiencia única (no importa que no sea primeriza) y el Entrenador debe hacerla sentir que entiende y espera además los cambios posturales y de sensibilidad que indefectiblemente se producirán en ella.

La programación de las sesiones de Pilates (elemento ineludible en un profesional que tiene la obligación de huir de la improvisación) con embarazadas, se divide en tres trimestres correspondientes a los cambios posturales que se producen en cada uno de los tres trimestres previos al alumbramiento. De los cambios que se van a manifestar en la gestación, los que ocupan al profesional de Pilates son los Cambios Posturales. Pueden consistir en un aumento de las características posturales de la embarazada, o por contra, pueden manifestarse en una dirección contraria e ir cambiando. De aquí la importancia de realizar un análisis postural cada trimestre mediante observaciones continuas mientras se ejecutan los movimientos, adaptando el entrenamiento y dando consejos sobre sus hábitos.


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